Las emociones que vivimos a lo largo de la vida se pueden representar como un electrocardiograma; a veces nos sentimos en el pico más alto, sintiendo plenitud, amor, agradecimiento y tranquilidad; y otras veces nos sentimos en el hueco más profundo, sin una gota de luz ante tanta oscuridad y casi casi que perdiendo el aire y/o las ganas de respirar.

Es irónico que en un momento podamos estar en el pico más alto y al rato estar en el hueco más profundo, justo como en el electrocardiograma. Hace falta una interacción, una noticia, una experiencia e incluso solo un pensamiento para que esa transición suceda. Me cuestiona como muchas veces los factores externos son los que mas alteran nuestras emociones, cedemos tan facil el poder y el control que tenemos sobre ellas, es mas, a veces creo que se nos olvida que tenemos el poder de nuestras emociones y dejamos que los factores externos de la vida y el dia a dia determinen cual es la siguiente emocion.

Mi amadísimo Dr. Joe Dispenza dice que las emociones no duran mucho en nuestro cuerpo, y me hace reflexionar que somos nosotros los que nos ‘obligamos’ a mantener esa emoción, por cualquier motivo que a nuestra mente le parezca razonable. Esto no significa que nosotros tomemos esta decisión de manera consciente, más bien creo que se toma de manera inconsciente, cuando estamos acostumbrados a que ciertas acciones generen ciertas emociones, nos volvemos adictos a ello, nuestro cuerpo empieza a reaccionar de manera voluntaria, así como cuando ya sabemos la clave de un dispositivo y nuestros dedos empiezan a digitarla sin que nuestra mente lo piense primero, asi mismo pasa que cierta accion desencadena cierta emocion, y no nos damos ni cuenta de esa relacion causa-consecuencia y la dejamos ser.

No tiene nada de malo dejar ser nuestras emociones… por un momento, está bien reaccionar, todos reaccionamos, hace parte de nuestra vida y experiencia como humanos. Pero dejar que esta emoción tome el control de nuestra vida en las siguientes horas/días/semanas está indicando que no solo estamos reaccionando, sino que estamos eligiendo quedarnos en esa reacción sin importar si esa emoción es perjudicial para nosotros o no, si altera otros aspectos de nuestra vida o no.

Desde mi perspectiva, está bien reaccionar, sentir la emoción, darle espacio y cabida en nuestro cuerpo y mente y experimentar lo que ella quiere traer a nuestra vida. Somos seres humanos, sí o sí vamos a experimentar, pero eso no significa que debamos mantener las emociones de baja vibración más tiempo del que queremos.

Cuando algo nos haga sentir tristes, angustiados, estresados, agobiados, envidiosos, tenemos que dejar que esa emoción fluya; si sentimos ganas de llorar, hay que dejar salir las lágrimas, que el cuerpo limpie lo que el espíritu aún no puede. Hay que dejar que esas emociones se expresen y experimenten como lo sintamos sincronizado con nosotros, pero cuando empezamos a darnos cuenta de que la emoción se mantiene y la causa que desembocó en esa emoción ya es otra, es momento de detenernos.

Nuestro cuerpo se hace adicto a emociones que solemos repetir, si nos acostumbramos a la tristeza, vamos a encontrar siempre razones para sentirnos tristes. Si nos acostumbramos a reaccionar con estrés a ambientes como el laboral, vamos a encontrar siempre razones para estar estresados y para reaccionar desde el estrés. Si nos acostumbramos a ver con ojos de envidia a nuestros prójimos, vamos a encontrar siempre razones para envidiar y así sucesivamente.

Tenemos que ser conscientes de en qué momento empezamos a buscar nuevas excusas para mantenernos en esa emoción baja. Y cortar con el ciclo de pensamiento triste alimenta la emoción triste, que genera nuevo pensamiento triste que mantiene la emoción triste… Es un círculo vicioso, si no lo identificamos, ahí nos quedamos.

Métodos para salir del círculo vicioso de las emociones

  • Oblígate a sonreír. Lo odioooooo, pero es efectivo: cuando me siento irritada y sé que la mínima situación va a desembocar en emociones que no quiero seguir manteniendo, me obligo a sonreír. Al principio me causa más irritación, pero siento cómo se va calmando mi sistema con esta acción tan sencilla.
  • Escribir. Nada es tan terapéutico como soltar, dejar ir, expresar. Muchas veces no tenemos con quién compartir eso que nos abruma, nos entristece, nos estresa, y de algún modo tenemos que dejar salir todos esos pensamientos, sensaciones y emociones que nos atraviesan a lo largo de la vida. Escribir se siente como la sensación de alivio que da después de pegarse una lloradita.
  • Piensa en las cosas que están bien y pasas por alto. Esta la he escuchado mucho y aplicado poco. Me cuesta salir de mi loooop de emociones y pensamientos pesados, y cada que intento pensar en que estoy viva, que estoy sintiendo, que estoy completa, que tengo salud, etc., me da cringe y me abstengo de hacerlo. Dejo ganar al lado que más me perjudica, qué irónico, ¿no?

A pesar de que te haya listado unas acciones a las que puedes acudir cuando te encuentres en el círculo vicioso de las emociones pesadas, no creas que cuando me encuentro en esta situación, siempre acudo a estos métodos y logro salir victoriosa y romper el círculo. No me pasa casi nunca, y no me enorgullece decirlo, pero me enorgullece identificarlo, porque hacerme consciente de ello es el primer paso para cambiar.

En Colombia hubo un terremoto ayer. Mi más grande miedo desde que soy muy pequeña, y aunque gracias a Dios estoy sana y salva junto con mi familia, no dejo de sentir pesadez en el pecho, la garganta y el corazón por la situación en la que se encuentran miles de compatriotas. No dejo de pensar en esas familias que ahora están incompletas, en aquellos que al llegar la noche no tienen un lugar en el que resguardarse, en los que siguen atrapados; la devastadora realidad de miles de personas me duele tanto.

Por eso quise hablar de emociones, porque estos dos días he sentido mucho y porque aunque quiera intentar reaccionar y soltar y utilizar mis métodos para salir del círculo vicioso de la tristeza, ansiedad y desesperanza, no he podido ni tampoco querido.

Sentir tanto me otorga una gran responsabilidad y en este momento solo quiero seguir sintiendo. Llegará un momento en que la emoción sea diferente, pero por ahora me siento triste y no sé cuánto tiempo me dure este ciclo.

Si tú también estás sintiendo una emoción pesada, no estás sola. Estoy contigo en esto. Recuerda que siempre puedes contar contigo y cuando no, siempre puedes contar con alguien más, y si crees que no, aquí estoy yo a un correo de distancia.

Venimos a esta experiencia en el planeta Tierra a sentir emociones. Sientelas.

Con amor,
Mari


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